Balanza con un reloj en un lado y billetes en otro. Concepto: Flujo de efectivo y ganancias
Jordan Schneir
Por: jordan_shneir
Leelo en 13 minutos

Flujo de efectivo y Ganancias: ¿en qué se diferencian?

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En tu negocio, debes sobrevivir pero también debes crecer. Para crecer, necesitas ganancias. Pero para sobrevivir día a día, necesitas efectivo.

Parecen conceptos relacionados, y lo son. Pero también son ámbitos distintos. Tener márgenes positivos de ganancias positivos no garantiza un flujo de caja positivo y por tanto un negocio exitoso, y tener un flujo de efectivo constante no garantiza grandes márgenes de ganancias.

Por lo tanto, para dirigir un negocio en buen estado, que pueda no solo sobrevivir sino también prosperar, necesitas tanto flujo de efectivo positivo como ganancias y, primero de todo, saber la diferencia entre los dos.

¿Qué son las ganancias?

Las ganancias son básicamente el excedente que queda después de que todos los gastos de tu empresa se deducen de los ingresos. Por supuesto, un negocio exitoso debe tener ganancias. No podrás crecer si año tras año tu negocio sigue sobreviviendo pero sin generar ganancias.

Hay tres tipos diferentes de ganancias:

  1. Ganancias brutas
    Las ganancias brutas vienen a ser los ingresos menos los gastos. Esto incluye todos los ingresos que tu empresa recibe, tanto de las ventas como de las inversiones. A partir de ahí, tú deduces solo los costos que conlleva operar tu negocio.
  2. Ganancias operativas
    Las ganancias operativas solo incluyen los ingresos que obtienes directamente de tu línea principal de negocios, sin incluir los ingresos procedentes de inversiones externas.
  3. Ganancias netas
    Las ganancias netas se calculan sumando los ingresos totales y restándoles todos los gastos: estos últimos incluyen los costos operativos pero también los impuestos.

Tu objetivo debe ser tener un negocio rentable a largo plazo, ya que esta es la única manera de que un negocio no solo sobreviva, sino que también crezca. Pero eso no significa que tu negocio no pueda existir sin ganancias. Mientras tengas un flujo de caja positivo, tu empresa aún puede sobrevivir a corto plazo.

¿Qué es el flujo de efectivo?

Como su nombre  indica, el flujo de efectivo se refiere a la entrada y salida de dinero de un negocio (que “fluye” en un negocio). El flujo de efectivo es el dinero que tienes disponible en un momento dado para que tu negocio pueda operar sin problemas, y es un indicador de la liquidez de tu empresa. Si tienes un flujo de efectivo positivo, puedes llevar a cabo tus actividades diarias, pagar los gastos e impuestos, comprar equipos, abastecerte de inventario e incluso ocuparte de emergencias e imprevistos.

Si bien puedes generar un flujo de efectivo positivo a través de las ventas que hagas, esa no es la única forma de conseguirlo: puedes adquirir el efectivo necesario a través de préstamos de compañías como Camino Financial, dividendos de inversión o incluso utilizando tus ahorros personales en tu negocio.

Cada una de esas opciones conlleva riesgos y ventajas. Pero lo más importante que debes recordar es esto: tu negocio debe tener liquidez para funcionar correctamente. El efectivo es como el aceite que engrasa la maquinaria. Necesitas efectivo para pagar las facturas, pagar a tus empleados, comprar inventario, etc. Sin efectivo, tu negocio pronto fracasará.

Por ello es importante estudiar todas las posibilidades de generar dinero en efectivo rápidamente en tu negocio y tratar de hacer el mejor uso de ellas.

¿Cómo puedes tener poco flujo de efectivo y tener un negocio rentable a la vez?

Entonces, ¿cómo puede ser posible que tu negocio sea rentable y que sin embargo tenga un flujo de efectivo deficiente? ¿O cómo puede darse la situación contraria, en la que tengas un flujo de efectivo alto pero no recibas ganancias? Es importante volver a las definiciones de cada concepto para comprender cómo estas dos situaciones son posibles.

Ten en cuenta que una venta es una transacción que involucra varios pasos. Comienza con un acuerdo entre un proveedor y un cliente para intercambiar bienes y servicios a cambio de un pago. Ese acuerdo tendrá un efecto en tu balance final, aumentando tu beneficio neto. Pero solo porque se acuerde una venta, no significa que tu empresa reciba el dinero de inmediato; solo una vez que entregues un producto o finalices un proyecto, recibirás el pago y observarás ganancias. Ten en cuenta que algunos clientes pueden tardar más de 30 días en pagarte y ese es el tiempo que a ti te tomará ver una ganancia real. Por lo tanto, la mayor diferencia entre ganancias y efectivo es el tiempo. Teniendo en cuenta todo lo anterior, veamos dos escenarios opuestos:

  1. Si tu empresa ofrece términos de pago extensos (en otras palabras, tus clientes tardan mucho tiempo en pagarte) pero tus cuentas por cobrar son altas (es decir, el cheque que esperas recibir de tu cliente es grande), tu empresa puede ser rentable Al final del año fiscal, tu fórmula de margen de ganancias revelará que tu negocio tiene una ganancia neta. Pero eso no significa que sea un negocio exitoso: corres el riesgo de que te falte diariamente el flujo de efectivo necesario para operar tu negocio -pagar a tus empleados, comprar materiales o inventario, aceptar nuevos proyectos, etc.- En otras palabras, tu análisis de flujo de efectivo revelará que no tienes efectivo disponible. Sin este flujo de efectivo, tu negocio pronto fracasará.
  2. Por otro lado, supongamos que obtienes un préstamo comercial para tener flujo de efectivo disponible y cubrir las necesidades de capital de tu negocio. Esto permitirá que tu empresa funcione sin problemas. Sin embargo, tus ganancias pueden ser menores: ten en cuenta que deberás utilizar una parte de tus ingresos para hacer los pagos de tu préstamo. Si después de un tiempo todavía no obtienes ganancias, tu negocio eventualmente fracasará.

Entonces, ¿qué es más importante: el flujo de efectivo o las ganancias?

Es una pregunta imposible de responder sin un contexto dado: a largo plazo, la verdad es que necesitas ambos. Pero en situaciones de corto plazo, uno podría ser más crítico que el otro.

En empresas nuevas o emergentes, la prioridad es el flujo de efectivo. En las etapas iniciales de tu negocio, afrontarás una gran cantidad de gastos e inversiones: necesitas poder comprar equipos, aprovechar nuevas oportunidades, contratar a empleados, etc. Sin liquidez, tu empresa no podrá actuar lo suficientemente rápido como para estar a la altura de la competencia. Puedes esperar que tus ganancias sean mínimas al principio, lo cual es perfectamente comprensible. Al comienzo de tu vida como empresario, debes centrarte en el funcionamiento adecuado de tu empresa y, por lo tanto, en el flujo de efectivo.

Sin embargo, si tu negocio está más establecido y cuenta ya con una base sólida, entonces tienen prioridad las ganancias. Los gastos son más estables, puedes permitirte el lujo de dejar pasar las inversiones más arriesgadas, y comprendes mejor las variaciones en tu inventario. Al tener menos sorpresas, puedes planificar mejor con antelación. Tendrás una mejor idea de la cantidad de efectivo que necesitarás en diferentes puntos a lo largo del año, lo que te permitirá centrarte en aumentar las ganancias, y esto a su vez conducirá a un mayor crecimiento a largo plazo.

A veces, el flujo de efectivo y las ganancias entran en conflicto. Tal vez estés dividido entre realizar unas pocas ventas a pequeña escala que atraerán efectivo inmediatamente, en lugar de hacer una venta a mayor escala que llevará tiempo antes de que se pague. Si necesitas efectivo, entonces quizás sacrifiques el mayor beneficio. Pero sin embargo, si no necesitas tanto efectivo en mano, puedes buscar mayores oportunidades para generar más ingresos.

Pero, por supuesto, a menudo el flujo de efectivo y las ganancias están en armonía. Ese es la situación ideal, cuando se da un equilibrio entre ambos elementos. Las ventas, después de todo, deberían traer efectivo al tiempo que aumentan las ganancias. Tu empresa necesita efectivo para operar y obtener mayores ganancias, y las mayores ganancias a menudo aportarán más efectivo.

Para llegar a esa situación debes comprender el estado financiero de tu negocio. Y para eso, necesitas saber cómo calcular tanto las ganancias como el flujo de efectivo.

Cómo calcular tu flujo de efectivo y tus ganancias: Contabilidad de acumulación y Contabilidad de Efectivo

Hay dos tipos diferentes de métodos de contabilidad que debes conocer y poner en práctica. La diferencia entre la contabilidad de efectivo y la contabilidad de acumulación se encuentra en el momento en que las ventas y compras se registran en tus cuentas.

  • La contabilidad de acumulación registra los ingresos en el momento en que se acuerdan y los gastos cuando se facturan (pero aún no se han pagado en efectivo o en su totalidad). En otras palabras, en el momento en que realizas una venta o en el momento en que aceptas comprar un nuevo equipo, se dichas transacciones se registran en las columnas de contabilidad correspondientes. Esta base de acumulación te puede dar una idea precisa de las ganancias de tu empresa en términos de tus ingresos y gastos durante un período de tiempo. Es un excelente método para rastrear tus ganancias y te brinda una imagen a largo plazo de tu compañía que la contabilidad de efectivo no te puede proporcionar. Pero el inconveniente es que este sistema no es un buen indicador de tu flujo de efectivo.
  • La contabilidad de efectivo, por otro lado, reconoce los ingresos y los gastos solo cuando el dinero cambia de manos. Una venta no se registra hasta que recibes el pago y tienes el dinero disponible; una costosa pieza de equipo se refleja en tu saldo en el momento en que pagas por ella. Muchas pequeñas empresas optan por el sistema de contabilidad de efectivo porque es fácil de manejar. Es fácil determinar cuándo se ha producido una transacción y no es necesario realizar un seguimiento de las cuentas por cobrar o por pagar. Esta es una buena manera de hacer un seguimiento de cuánto efectivo tiene tu empresa en un momento dado, pero no puede proporcionarte una imagen a largo plazo de la rentabilidad de tu negocio.

Al final del día, tu empresa necesita tanto un flujo de efectivo como márgenes de ganancias positivos. Para tener el control de ambos aspectos, tú o tu contable deben usar tanto el sistema de contabilidad de acumulación como el de efectivo. Para prosperar a largo plazo, necesitas sobrevivir a corto plazo. Es vital que monitorees el crecimiento a largo plazo mientras a su vez realizas un seguimiento del estado de tu empresa a corto plazo. El flujo de caja y las ganancias son ámbitos distintos pero están interrelacionados. Es importante que sepas dónde divergen y cómo se relacionan.

Si crees que tu negocio sufre la falta de flujo de efectivo para llevar a cabo las operaciones diarias, considera solicitar un préstamo comercial de Camino Financial. Muchos de nuestros clientes utilizan nuestros préstamos comerciales para ese propósito. Un préstamo no solo te proporcionará el efectivo que necesitas para manejar tus gastos a corto plazo, sino que te facilitará la flexibilidad inmediata para poder generar ganancias a largo plazo y hacer crecer tu empresa. Comienza el proceso de solicitud hoy mismo: una vez que sepas que estás preaprobado, podrías recibir tus fondos en un plazo de 4 a 10 días, por lo que a su empresa no le faltará dinero en efectivo ni un solo día más.

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