Por: ana-nieto
Leelo en 8 minutos

Una Start Up Para Financiar a Empresarios Latinos

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préstamo de negocios?

Sean y Kenny Salas han montado un servicio financiero online con la idea de servir a un mercado que no tiene acceso fácil a la banca

y quienes ven las dificultades como barreras infranqueables. Para otras personas sonoportunidades para llegar más lejos o diferenciarse del resto. En el segundo caso hay que tener una serie de capacidades, como entrega, trabajo duro, confianza, visión, formación…. y  un alto nivel de optimismo.

Sean and Kenny Salas pertenecen a este segundo grupo.

Gemelos de 31 años, nacidos en Los Ángeles, estos hermanos son los cofundadores de Camino Financial, un mercado de crédito online que ayuda a pequeños negocios, con ingresos anuales entre medio y cinco millones de dólares, a encontrar la opción más asequible de financiación.

La empresa de estos hermanos, que es una start up, se especializa en préstamos para empresarios latinos que no pueden conseguir dinero por parte de la banca o de las firmas de capital riesgo por limitaciones de historia crediticia o porque no cumplen con los requisitos que estos préstamistas clásicos demandan. Camino Financial hace el underwritting (asegura) el crédito por lo que toman un cierto riesgo que hasta ahora no les ha pasado una mala factura ya que en los dos años que llevan operativos no tienen ningún crédito impagado.

Los creadores de Camino Financial conocen las dificultades y los retos de los empresarios latinos porque los han vivido en primera persona.

Los hermanos son los hijos pequeños de María Salas, una mexicana afincada en Los Ángeles que desde muy joven puso a funcionar su instinto empresarial.  Su primer negocio lo empezó con 21 años y aunque no tenía una gran experiencia como cocinera terminó teniendo hasta 30 restaurantes lo que permitió a sus seis hijos tener una vida acomodada dentro de la clase media angelina.

Pero según cuenta Sean, el negocio se vino abajo porque aunque es una mujer “con muchos recursos”, no pudo mantener el negocio, no tuvo recursos para gestionarlo de forma eficiente. “Es una historia que se repite con frecuencia en los pequeños negocios, una vez que crecen”, explica este empresario.

Kenny cuenta que tras el revés, su madre decidió volver a México con ellos dos. “Para nosotros fue una trasición. Entendíamos español pero no lo hablábamos ni escribíamos con fluidez. Pasamos de tener una vida acomodada en L.A. a tener una vida muy modesta en un país que era nuevo”. Los hermanos Salas tenían 12 años. Además, su madre se casó con un argentino que no hablaba inglés.

¿Cambios traumáticos?

No, según Kenny Salas, “una experiencia que es buenísima para construir el carácter personal“. “Sean y yo tenemos muy buenos recuerdos que nos han motivado mucho, además amamos México y el esposo de mi madre era un hombre que estaba acostumbrado a la disciplina, algo que nos ha ayudado mucho a seguir por el camino de nuestros sueños”. Ella ha sido nuestra inspiración y él nuestro coach.

Cuando acabaron el high school, los hermanos Salas pidieron a sus padres un boleto de autobús para Tijuana y dinero para un computador. Con ello, volvieron a Los Ángeles, donde tenían familia y se matricularon en Berkeley, una de las universidades más prestigiosas del país.

“Inicialmente no queríamos ir a Berkeley porque pensamos que iba a ser muy caro pero uno de nuestros primos nos dijo que solicitaramos y luego podríamos pedir becas porque teníamos el perfil para conseguirlas. Y así fue, nos dieron becas y además trabajábamos entre 15 y 20 horas a la semana para pagar los estudios”.

En la universidad, ambos hermanos se dieron cuenta del esfuerzo de su madre y de que creciendo en L.A. y yendo a un colegio donde probablemente eran los únicos descendientes de mexicanos,  se sentían muy estadounidenses, “pero cuando fuimos a México nos sentimos mexicanos y cuando llegamos a Berkeley empezó a emerger el sentimiento latino“.

Kenny dice que tanto él como su hermano están muy orgullosos y agradecidos “por el nivel de apoyo que hemos conseguido por ser latinos”. Las asociaciones de estudiantes latinos “nos catapultaron a nuestras pasantías en Wall Street lo que nos permitió trabajar en banca de invesión y private equity además de llegar a la escuela de negocios de Harvard”, dice.

“La mayor parte de las becas fueron de organizaciones enfocadas hacia los latinos, recibimos mucho apoyo de la comunidad y queremos devolver con la experiencia y la eduación que hemos obtenido”.

Trabajando en capital riesgo, incluso enfocado a comunidades con muchas necesidades, los hermanos se dieron cuenta de las limitaciones de este modelo que apuesta por empresas grandes. “Yo quería ayudar a empresas como la de mi madre”, explica  Sean. Ese fue su proyecto para ser aceptado en la escuela de negocios de Harvard. Kenny también fue esta escuela y finalmente se unió al proyecto de su hermano que fue aceptado en los aceleradores de empresas, algo que les dió contactos y dinero ya que pudieron contar con una ronda inicial de financiación de $750,000.

En mayo de 2014 crearon Camino Financial, con sede en Glendale (Los Ángeles). Ahora emplean a 10 personas y dos consultores. Unas 1,000 personas se han interesado por sus servicios y se ha atendido a unas 300 con un volumen de pequeños préstamos que totalizan unos tres millones de dólares.

“Nos tomó 18 meses llegar al primer millón”, explica Sean “y cuatro o cinco más llegara los dos siguientes. Nos gustaría originar $20 millones este año”. “Es un número modesto, aún somos una start up y creemos que es lo prudente“.

Los hermanos Salas están completando una segunda ronda de capital de dos millones de dólares para financiar una empresa que calculan será rentable en 24 o 36 meses.

Cómo funciona

Camino no ofrece los préstamos sino que conecta con socios prestamistas y toma una comisión de ese préstamo. Ellos aseguran el crédito pero como muchos latinos tienen una mala historia crediticia por reveses naturales o apenas la tienen ellos investigan además del Fico (por encima de 620) sus impuestos, cuentas bancarias e incluso sus reviews en medios sociales.

Los préstamos son de pequeñas cantidades, unos $50,000 como promedio, con tasas que varían dependiendo del riesgo pero no suelen subir por encima del 25%.

“Además queremos educar a los empresarios, porque el capital por si mismo no es la solución. Nuestra madre usó préstamos caros y su negocio se vino abajo. Muchos de nuestros clientes están muy motivados pero necesitan dirección”, explica Kenny.

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