Kenny Salas
Por: kennysalas
Leelo en 5 minutos

LÍNEA DE CRÉDITO O  FACTORAJE: ¿CUÁL ES LA MEJOR OPCIÓN?

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A medida que las empresas crecen, a menudo necesitan mayores cantidades de efectivo para financiar sus operaciones del día a día. Aunque estas empresas resulten rentables, puede que no sean capaces de cerrar la brecha que se crea en el flujo de caja entre el momento en que pagan sus obligaciones, y el momento en que sus clientes realizan sus pagos. Esto supone un gran desafío para las pequeñas empresas, dado que no cuentan con un gran poder de compra sobre sus proveedores, que les requieren que paguen en menos de 30 días. También carecen de poder de decisión sobre sus clientes, que pueden retrasar sus pagos más de 30 días. La diferencia entre los días que hay desde que pagas tus facturas comerciales hasta que tus clientes te pagan  se llama “déficit de financiación de capital de trabajo”. ¿Qué puedes hacer como dueño de una pequeña empresa para cerrar esta brecha y evitar que tu negocio se resienta por la falta de flujo de efectivo? Tienes dos opciones: abrir una línea de crédito o recurrir a una compañía de factoraje. En este post te explicaremos en qué consiste cada una de estas opciones, así como sus ventajas e inconvenientes.

Financiamiento tradicional: Línea de Crédito (LDC)

El modo tradicional para cerrar la brecha es obtener una línea de crédito (LDC) de un banco. Las LDC son esencialmente tarjetas de crédito avaladas por los activos de la empresa que solicita la LDC. Cuantos más activos tengas, mayor será la LDC que puedas obtener. A diferencia de las tarjetas de crédito, la empresa puede retirar dinero en efectivo de su cuenta y se le cobrarán intereses sobre el saldo pendiente. A su vez, deben pagar una cuota periódica, normalmente menor que la tasa de interés, y basada en el saldo no utilizado de la LDC. El desafío de conseguir una LDC es el proceso de solicitud bancario. Un proceso típico toma más de dos meses y conlleva que el dueño del negocio invierta mucho tiempo y esfuerzo en la preparación.

La alternativa: Factoraje

El factoraje es una estrategia de financiación alternativa por la cual una empresa vende sus cuentas por cobrar (facturas) a una tercera parte (llamada factor) con un descuento. Las empresas de factoraje son compañías que cuentan con el respaldo de inversores privados, por lo tanto, la mayoría no están reguladas y tienen un carácter más independiente. En lugar de usar tus bienes como aval, las empresas de factorización te compran las cuentas por cobrar y te pagan normalmente entre un 70% y 90% del saldo impagado. Las compañías de factoraje retienen el saldo restante como una reserva, hasta que los clientes paguen sus facturas. Las empresas de factoraje cobran tarifas que oscilan entre el 1% y el 6% del total de las facturas (ese porcentaje es el descuento). Algunos de los beneficios de la factorización son los siguientes: proporcionan dinero inmediatamente por el valor de las facturas que aún tienes que cobrar, el proceso de solicitud es más rápido y más simple que en un banco, recaudan las facturas en tu nombre (lo que te ahorra mucho tiempo), y las empresas de factoraje aseguran el riesgo de no recibir los pagos de facturas. Muchos dueños de pequeñas empresas opinan que vale la pena pagar una tarifa a cambio de esos servicios de “valor agregado”. El factoraje es usualmente más caro que una LDC. Un descuento del 2% en una factura que vence en 30 días equivale a una tasa porcentual anual (TPA) del 24% (2% X 12 meses).

¿Qué opción es mejor?

Como en todas las decisiones financieras, DEPENDE. El hecho de que el factoraje pueda costarte una tasa porcentual anual de más del 20% no significa que debas descartarlo automáticamente. Imagina esta situación hipotética: un proveedor de un artículo tiene un contrato para vender su producto a un cliente grande, y la venta podría suponerle $500.000 en ganancias. Para cumplir con el contrato, el proveedor necesita invertir $50.000 para producir el producto en dos semanas. ¿Va a poner en riesgo perder la cuenta por $10.000 (20% de $50.000 que le costaría pagar a una compañía de factoraje)? Por otro lado, si el proveedor cuenta con tiempo y tiene sus finanzas en orden, una LDC puede ser la opción más rentable, aún cuando no proporcione seguro sobre las facturas del cliente.

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