Suzanne Llanera
Por: suzanne_llanera
Leelo en 11 minutos

Cómo ser un buen jefe

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El mero hecho de que estés leyendo esto y quieras saber qué cualidades tiene un buen jefe ya es una clara señal de que cuentas con las características inherentes de un líder en potencia. Muchos de los responsables al frente de grandes empresas de éxito, son, como tú, lo suficientemente humildes como para ser honestos consigo mismos y con su equipo. No se limitan a sentarse en sus enormes oficinas en torres de marfil repartiendo órdenes de izquierda a derecha. Hacen todo lo posible para aprender los muchos matices que conlleva cómo ser un buen jefe. ¿Por qué? Porque saben cómo funciona la ecuación.

La ecuación es simple. Funciona de esta manera: Buenos jefes = empleados felices y comprometidos = excelente desempeño = grandes ganancias.

En otras palabras, si eres dueño de una pequeña empresa con planes de expandirse, aprender cómo ser un buen jefe es una buena decisión. Es una de las mejores maneras de realizar tu sueño.

10 Trucos para ser un buen jefe

Aquí tienes 10 consejos comprobados y que puedes comenzar a implementar hoy mismo:

  1. Desarrolla una actitud afectiva. Muchos expertos ejecutivos, gurús del mundo de las empresas y expertos en comportamiento humano están de acuerdo en esto: saber cuidar de los demás es uno de los rasgos más destacables de un buen líder. Para los empleados, resulta muy satisfactorio saber que sus jefes se preocupan realmente por ellos. Si bien muchos gerentes en el pasado se dedicaban simplemente a exprimir el trabajo que pudieran obtener de la fuerza laboral, hoy en día, las compañías con una cultura corporativa orientada hacia sus empleados son la norma a seguir. Y a ti este tipo de actitud te puede ayudar a alcanzar el éxito de tu empresa.
  2. Crea un vínculo de confianza con tu equipo. Un vínculo de confianza conlleva una comunicación efectiva, un mayor nivel de compromiso por parte de los empleados y un desempeño laboral de primera. Puedes construir confianza siendo honesto y transparente. Incluso si se trata de comunicar malas noticias, sé directo y ve al grano. No intentes edulcorar situaciones negativas. ¡Y nunca participes de los chismes en tu empresa! Si conoces detalles personales y delicados de la vida de tus empleados, no los compartas con los demás. Y por supuesto, no trates con desdén a tus empleados. Es destructivo: daña el respeto que tus empleados te guardan. Parte de construir un vínculo de confianza reside en tener un gran sentido de la justicia. No prejuzgues a tus empleados según determinadas acciones puntuales o lo que hayas escuchado sobre ellos. La mayoría de las veces vale la pena profundizar en las causas y en los motivos que puedan tener para haber hecho algo. En otras palabras, empatiza con tus empleados. Si tu secretaria embarazada parece estar pasando por un momento difícil, no seas tímido. Pregúntele si está bien o si necesita ayuda. Dale un descanso o el día libre si se encuentra mal.
  3. Reconoce y elogia a tus empleados por los trabajos bien hechos. Las cifras hablan por sí solas: el 16% de los empleados en los EE. UU dejan sus empleos por no ser reconocidos. Otro 35% afirma que la falta de reconocimiento por parte de sus jefes es el mayor obstáculo para su productividad. Y lo más sorprendente: un 78% reconoce que ser reconocido por lo que hacen en el lugar de trabajo los mantiene motivados. Entonces, ¿cómo puedes reconocer adecuadamente los logros de tu equipo? Agradezca personalmente a cada individuo por su nombre y publica una nota en el tablón de anuncios citando el trabajo específico que el empleado en cuestión haya hecho notablemente bien. Destaca el valor que este trabajo ha agregado a la organización. O envía un correo electrónico grupal para que todos lo sepan. Tampoco viene mal recompensarlos con entradas para un concierto o invitarlos a una cena. Invitar a tu equipo a una happy hour en un pub cercano es una excelente manera de crear un vínculo de confianza con tus empleados y establecer relaciones más allá del lugar de trabajo. Y cuando estés ahí, ¡no hables de trabajo!
  4. Crea un ambiente donde los empleados puedan expresar sus inquietudes, problemas y frustraciones. Cuando se complementa este tipo de ambiente de trabajo con una comunicación abierta y honesta, se alcanza un alto grado de colaboración y rendimiento por parte del equipo. Pide la opinión de tus empleados y pregúntales qué piensan sobre problemas determinados en la empresa. Para crear una atmósfera abierta, debes mostrar a tus empleados que eres accesible y estás disponible en cualquier momento en que lo necesiten. Si tienes tu propia oficina, deja la puerta abierta y haz que tus empleados se sientan bienvenidos.
  5. Ayuda a tus empleados a tener éxito. Al igual que tú, tus empleados tienen sueños y aspiraciones. Habla con ellos de vez en cuando sobre sus metas. Pregúntales cómo se sienten con respecto a las tareas asignadas, y si su función en la empresa se adecúa a sus metas profesionales y personales. Si el presupuesto y el tiempo lo permiten, puedes inscribir a algunos de ellos en un cursos o talleres de negocios.
  6. Considera a tus empleados primero como personas, y después como trabajadores. Aprender a ser un buen jefe comienza mostrando amabilidad y comprensión hacia tu gente. Tus empleados no son robots insensibles ni ni piezas de una máquina. Son personas reales que celebran cumpleaños y otros hitos. Siempre recuerda este tipo de eventos y celébralos con tu equipo.
  7. Proporciona a tus empleados el espacio que necesitan. No intentes controlarlo todo en exceso. Deja que tus empleados sean ellos mismos y permíteles hacer algunas cosas a su manera. Si hay que tomar decisiones que no sean vitales, deja que lo hagan otros. Y si funciona, felicita a tu equipo por tomar las riendas. Debes saber delegar una parte de lo que haces. Esto además ayudará a tus empleados a aprender nuevas experiencias y a estar más capacitados. Entrénalos si es necesario, y no reprimas su crecimiento personal andando siempre detrás de ellos. Dejar que tus empleados sean ellos mismos también significa darles el espacio necesario para mostrar sus personalidades, gustos y preferencias. Permíteles decorar sus escritorios como quieran. Dependiendo del tipo de negocio que tengas, puedes mostrarte más flexible con el código de vestimenta. Pregúntales qué tipo de música prefieren escuchar en el hilo musical. En otras palabras, promueve siempre la diversidad.
  8. Proporciona una imagen clara sobre a dónde quieres que llegue tu empresa. Tu equipo se volverá loco intentando alcanzar una meta que desconocen. Proporcionar y compartir una visión general con tu equipo es algo que hacen todos los buenos jefes. Además, para cada uno de tus empleados establece expectativas medibles y realistas con el fin de alcanzar las metas de la empresa. Este intercambio, además, les hace saber que son valorados.
  9. Usa el humor. El humor es una excelente manera de liberar el estrés, conectar con los demás y promover una actitud positiva. Infunde tus notas y mensajes grupales con comentarios divertidos. ¡Pero nunca, nunca seas sarcástico!
  10. Promueve un negocio orientado a la familia. Lo más probable es que la prioridad número uno de tus empleados sean sus familias. Invítalos a traer a sus hijos de vez en cuando y ofréceles un recorrido por el lugar de trabajo. Organiza un picnic familiar en un parque una vez al año. Demuestra que te importan los problemas y las responsabilidades familiares: pregunta a menudo a tus empleados por sus familias, sin ser entrometido. Y ten esto en cuenta: la familia de tus empleados también puede incluir las mascotas. Si tu tipo de negocio lo permite, considera la opción de permitir que tus empleados traigan a sus perros al lugar de trabajo. Se trata de una alternativa cada vez más popular entre las empresas jóvenes, y podría ser incluso un factor decisivo a la hora de que los empleados nuevos acepten una oferta de trabajo.

Las compañías de éxito saben que el activo más importante de una empresa es su gente, no las máquinas ni los edificios. Los empleados felices, valorados y motivados resultan más productivos, tienen más probabilidades de lograr los objetivos de la empresa y por tanto de reportar mayores beneficios. También es más probable que muestren un mayor interés por la empresa para la que trabajan y por las personas con las que trabajan. Para lograr todo esto, tú como jefe, debes tomar los pasos necesarios que aquí se han descrito. Al crear un ambiente positivo en el lugar de trabajo, no solo mejorarás la calidad de vida de los demás, sino que también tú serás mejor persona.

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