Dueños de una asociación comercial celebrando apertura a la puerta de su restaurante
Betsy Wise
Por: betsy_wise
Leelo en 9 minutos

15 Consejos para tener una asociación comercial exitosa

Dos amigos inseparables desde la escuela son empresarios natos. De niños, montan juntos un puesto de limonada. Con el paso del tiempo, pasan a proyectos más grandes. Y ya como adultos, deciden formar una asociación comercial y abrir un restaurante de estilo familiar.

Pero este equipo de dos personas descubre rápidamente que trabajar juntos no siempre resulta una combinación tan armoniosa como el arroz con frijoles. Al convertirse en socios comerciales, deben atravesar momentos difíciles, hasta dar con la fórmula acertada que hace que su negocio sea un éxito.

Quizá tú también estés pensando en formar una asociación comercial, o ya lo hayas hecho. Aquí tienes 15 consejos clave que te ayudarán a que tu asociación presente o futura  sea un trabajo conjunto armonioso y funcione sin fisuras.

15 Consejos para formar la asociación perfecta

A medida que leas los siguientes consejos, piensa en si realmente deseas crear una asociación comercial, o en cómo mejorarla si ya la has creado. Además, debes saber reconocer las diferencias de cada socio como fortalezas, y las debilidades de cada uno como oportunidades para el crecimiento personal y empresarial.

  1. ¿Realmente necesitas un socio? Una asociación comercial significa que los desacuerdos pueden estar presentes cada día. Los socios pueden tener diferentes estilos de gestión, y cada uno es responsable de las acciones del otro. Por ejemplo, la deuda de la otra persona se convierte en la tuya propia y viceversa. Por tanto, debes preguntarte si las ventajas de tener un socio compensan las desventajas. De no ser así, quizá debas considerar formar la empresa tú solo.
  2. ¿Tu socio y tú comparten valores similares? Tener la misma ética de trabajo y los mismos valores elimina posibles desacuerdos. Si un socio solo quiere contribuir a la empresa a tiempo parcial, la carga de trabajo será desigual desde el principio. Como norma general, elige como socio a alguien que trabaje tan duro como tú, que tenga una integridad impecable y una actitud positiva ante la vida.
  3. ¿Tu socio y tú tienen habilidades complementarias? Si ambos sobresalen en lo mismo, no hay nadie más que pueda llenar los huecos. Por ejemplo, uno de ustedes necesita ser bueno con los números, mientras que el otro necesita sobresalir en marketing y en la relación con los clientes. Aprovechar las diferentes fortalezas de cada uno hará que el trabajo sea más productivo y que ambos mantengan una mejor actitud. Complementa las habilidades de tu socio, y viceversa, para hacer que su negocio tenga éxito.
  4. ¿Pueden ambos aceptar la crítica? A medida que avanza tu asociación comercial, surgirán situaciones que podrían haberse manejado mejor. Piensa en las lluvias de ideas: aunque tienen como objetivo final encontrar soluciones, es inevitable que el transcurso de estas sesiones surjan diferencias y críticas. Pero recuerda que ambos están en el mismo barco y desean lo mejor para su empresa. Por tanto, cada uno de ustedes debe poder aceptar las críticas, aprender de los errores y sentirse cómodo al expresar sus opiniones.
  5. ¿Están ambos de acuerdo en que consultar a un abogado para establecer una sociedad es una buena idea? Un abogado de negocios o un asesor profesional puede aconsejarles si deben establecer una sociedad general o una sociedad de responsabilidad limitada. Ten en cuenta que cada tipo de asociación tiene sus ventajas y desventajas, y se puede organizar como una S-Corp o como una C-Corp. El proceso de estructuración, en definitiva, puede ser complejo. Es importante estar de acuerdo en que elaborar documentos legales es lo más conveniente para cada uno de ustedes y para el futuro de la empresa. Asegúrate de incluir en el acuerdo de asociación una estrategia de salida, en el caso de que tu socio o tú decidan en algún momento finalizar la asociación.
  6. ¿Estás dispuesto a apoyar a la otra persona? Las asociaciones requieren una mentalidad de dar y recibir. Cuando uno de ustedes atraviesa un momento difícil, es importante que puedan apoyarse mutuamente para que el otro socio acate una mayor responsabilidad. Igual de importante es tomarse el tiempo para complementarse mutuamente tanto verbalmente como por escrito.
  7. ¿Puedes respetar el tiempo y la privacidad de tu socio? Cada socio tiene una vida personal y compromisos diferentes. Por lo tanto, debes evitar enviar correos electrónicos o mensajes de texto y hacer llamadas a horas intempestivas. Respeta la privacidad de tu socio.
  8. ¿Sabes qué roles se adaptan mejor a cada uno de ustedes? Lo más probable es que uno de ustedes sea un líder nato y, por tanto, debería ser el CEO (Chief Executive Officer o director ejecutivo), mientras que el otro socio quizá sea más adecuado para ocupar el puesto de CFO (Chief Financial Officer o director financiero). Tu socio y tú deben tener roles definidos para evitar conflictos. Además así resulta menos confuso para todos, incluidos los empleados, porque todos saben qué papeles cumple cada uno de los socios a la cabeza de la empresa.
  9. ¿Pueden ser totalmente honestos el uno con el otro? Es natural que tu socio y tú piensen de manera diferente. ¿Te sientes cómodo diciéndole a tu socio que algo que hace te vuelve loco, o que te molesta que su familia se entrometa en la empresa? ¿Puedes decirle cosas así clara y directamente, sin ofenderlo pero sin edulcorar la situación?
  10. ¿Ambos saben afrontar y resolver los problemas de manera oportuna? Si su negocio se estanca, o si necesitan despedir a un empleado, la decisión sobre cómo proceder no debe posponerse por parte de ninguno de los socios. Como empresarios, ambos deben tomar decisiones que pueden resultar incómodas, pero que son necesarias para mantener un negocio equilibrado y resolver problemas de cualquier tipo y tamaño.
  11. ¿Puedes hablar abiertamente sobre cuestiones de dinero con tu socio? Es importante llegar a un acuerdo sobre dónde invertir el dinero, cómo asignar recursos y cómo ahorrar. Los socios siempre deben tomar este tipo de decisiones financieras juntos, y nunca gastar grandes cantidades de dinero sin consultarlo antes entre ellos.
  12. ¿Tu socio y tú tienen personalidades compatibles? Las personalidades de ambos deben complementarse entre sí para lograr una comunicación abierta y productiva; de lo contrario, eventualmente surgirán diferencias personales. Deben respetarse y confiar el uno en el otro para tener una relación laboral saludable.
  13. ¿Su visión del negocio es la misma? ¿Ambos están de acuerdo sobre las metas de su negocio y sobre cómo conseguirlas? Por supuesto, deberán ajustar su plan de negocios a lo largo del tiempo, pues no debería estar estancado en cuanto a objetivos a corto y largo plazo.
  14. ¿Han trabajado juntos en el pasado con éxito? Montar un puesto de limonada y vender galletas de Girl Scouts, por supuesto, es completamente diferente a convertirse en un todo un empresario. Pero aún así, si tu socio y tú han atravesado conflictos y han afrontado desafíos juntos, tienen más posibilidades de alcanzar el éxito como socios.
  15. ¿Puedes separar tu amistad de la asociación? Cuando tu socio comercial es también tu amigo o incluso un miembro de tu familia, es más difícil controlar tus emociones. Si quieres mantener una relación personal saludable, asegúrate de saber separar los asuntos personales y los asuntos comerciales. Si además puedes seguir los otros 14 consejos descritos arriba, tu relación personal permanecerá intacta.

Los gemelos Sean y Kenny Salas, CEO y CFO de Camino Financial.

Las ventajas de tener una asociación comercial

Estos 15 consejos pueden marcar la diferencia en la manera en que tú y tu socio trabajan juntos y a diario. Saber abordar las diferencias y trabajar en armonía mejorará su empresa en conjunto. Después de todo, son muchas las ventajas de tener una asociación comercial.

Recuerda que en una asociación comercial ambos socios pueden aportar ideas diferentes que enriquecen a la empresa. El potencial del negocio no encuentra límites cuando son dos los capitanes al mando. Además, hay un mayor acceso a capital, ya que son dos las personas que invierten sus recursos.

Del mismo modo, puedes dividir los ingresos de la empresa para que cada individuo aproveche los ahorros fiscales. Y, si las circunstancias cambian en un futuro y un socio quiere abandonar la asociación, es relativamente fácil cambiar la estructura legal de la empresa.

Aun así, formar una sociedad comercial es un paso importante que no debe tomarse a la ligera. Te recomendamos leer Cómo formar una asociación comercial para saber los pasos legales que implica todo el proceso.

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